jueves, 24 de septiembre de 2020

OBENDIENCIA PERFECTA. UN PROCESO.

 Por: Nicolás Reyes




La película fue vista en un ambiente familiar (Diana, Santiago y yo) dispuesto para tal fin. En principio, considere que hacer un ambiente propicio para el disfrute y convivencia que permitiera el dialogo era lo mejor. Preferimos no ver avances de la película y darnos a la sorpresa. Cuando empezó la película una de las cosas que note fue el impacto por el tema que trata, a saber, una película con un contenido y crítica religiosa. En ese sentido, cuando fue avanzando notamos que no era una película que diera muestra de algún milagro o experiencia mística sobre Jesucristo el carpintero. Al contrario, mostraba otra cara de la moneda, es decir, de la institución y formación católica. Así entonces, no es que hubiera muchas cosas que decir cuando la película finalizó, quizás por la lejanía con estos temas o por el impacto de la narrativa. Sin embargo, se resaltan dos aspectos por parte de los acompañantes. El primero: “la perdida de la voluntad que pide la iglesia” en palabras de Santiago y a Diana, se puede decir que en la misma línea lo que más le afecto fue la constante “manipulación a la que nos vemos expuestos constantemente”.

Mi reflexión muy de acuerdo con los comentarios anteriores ha girado alrededor del tema de la despersonalización a la que se ven sometidos los jóvenes seminaristas. Que ya sea por decisión propia (no recuerdo alguna) o por decisión de los padres; ven en la formación eclesiástica una salida o forma virtuosa de vida. En este sentido, a lo largo de la película son distintos los momentos (ejemplo: los cambios de aspecto-familia-rutina-pensamientos, las directrices en el salón de clase y así mismo la no atención a estas, la sublimación de instintos y el desfogue de estos, la disposición y formación particular del monaguillo, etc.) en los que se da una muestra del proceso que se ha de recorrer para llegar a ser obedientes perfectos. Realmente son diversos los temas que uno puede llegar a pensar, pero me afecta la manera en la que la película muestra un proceso para ser obedientes. ¿Hasta qué punto podemos tomar nuestras propias decisiones, permeados de simbologías diversas, por ejemplo, una religiosa?

Conforme a lo planteado es interesante la propuesta que presenta Rodrigo Medellín en Bajo la bandera de Lucifer. (2014). En este ensayo se expone de manera detallada lo que se concibe como una (puede haber otras) explicación teológica del actuar del padre Marcial Maciel, actuar que se intenta reflejar en la película basada en éste, y representado en la figura del padre Ángel de la Cruz. En este ensayo se expone a partir de una meditación de san Ignacio (Las dos banderas) una forma teológica de entender el por qué el padre Maciel fue -en palabras mías- tan desagradable persona. Ahora bien, lo que plantea Medellín en este ensayo es que el padre Maciel tomo la decisión de servir bajo la bandera de lucifer y esto se muestra en la película, así como también la connivencia por parte de la institución eclesial. Medellín dice:

“Lo menos que puede señalarse es el peligro de que la Legión, o al menos su cúpula directiva, esté recorriendo los mismos escalones que plantea la bandera de Lucifer: 1º, ambición de riqueza; 2º, búsqueda de honores; 3º, lo cual conduce a la soberbia y 4º, de ahí a todos los otros vicios” (2014, p.53)

En este sentido se intuye, por un lado, la responsabilidad que cada uno tenemos con nuestro actuar, decidimos bajo que bandera nos moveremos en la vida. Y por otro, muestra como está decisión está “amparada” de alguna manera por instituciones que posibilitan tal actuar. ¿Quién determina a quién, institución o adepto-usuario?

Referencias
Película. La obediencia perfecta (2014)
Medellín, R. (2014). La bandera de lucifer. Revista Iberoamericana de Teología. Vol. X / N° 18, enero-junio 2014, 39-79


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