jueves, 18 de junio de 2020

La isla del Maiz. La obligación de no dejar huella

Por Karen Cadena


La huella que vamos dejando en la tierra que habitamos depende del lugar social en el que nos ponga el sistema que nos rige. La necesidad de reflexión sobre los desequilibrios en la naturaleza  o los recursos que se agotan  se da luego de que un consumo desmedido o el interés de mantener el combustible de determinadas maquinarias se pone en riesgo; es decir, para que el ecologismo se configurara como lo que conocemos fue necesario que el sistema que impera viera de frente el impedimento de continuar con el estilo de vida dilapidador de los últimos siglos y empezara a tomar medidas en pro de prolongar gran parte de dicho estilo de vida. A partir de allí, la responsabilidad ecológica se convierte en una obligación de todo ciudadano, por la prolongación de un modo de vida propio del sistema al que, en la mayoría de los casos, no tendrá acceso.

Pero el cuidado de la tierra,  En un caso como el del abuelo abjazia y su nieta, sería hasta algo propio de su agencia humana, pues la tierra es su propio sustento de vida, y su relación con ella es de constante intercambio; su responsabilidad ecológica resulta de una necesidad primaria y no de algún concepto abstracto. Más cualquier capacidad de cuidado del abuelo está limitada al poco acceso que tiene a la tierra y hasta la guerra es un impedimento para ello. La relación del abuelo con la naturaleza estaría enmarcada únicamente en su capacidad de trabajar la tierra y la manera en la que la naturaleza se comporta, pues no tiene otra manera de incidir en el lugar que habita. Una relación hasta primitiva en un estado moderno. Su huella es mínima, como sus posibilidades. La existencia del abuelo no deja mayor contaminante, es descartable económica, social, política, ecológicamente… la muñeca de su nieta es una huella solo para alguien quien como él ocupe la isla desde este mismo lugar social.


La Isla de Maíz (Balas De Maíz)

Por: Manuel Armando Jerez Gamboa
 
Balas negras reemplazantes del Maíz, comida del ahora: hambruna, miseria y muerte. La tierra que se despide del humano que nunca la puede saludar. Balas en el maíz que duelen como el barro de la carne sintiente. Todo traducido a la desesperación de la muerte que no muere, porque no para: sigue ahí, en su acontecer, atormentando a los humanos que cultivan la tierra. 

SIN TIERRA


titulo: sin tierra.

Un solo plano en el que se manifiestan múltiples y diversos  resultados de estadios  y discursos políticamente determinados  y ademas, pone en el panorama la intensa búsqueda de lo que se comprende como una vida digna, al menos vivible. En sentido estricto, la isla, no representa una nueva oportunidad. Mas bien alimenta la idea y el hecho de un intento desesperado por escapar, no solo de las dificultades que la naturaleza impone, sino de condiciones políticas y sociales convulsionadas. Por ejemplo,  se puede suponer y establecer que la ausencia de los padres de la niña, se deben a un resultado directo de la guerra que se libra en la región,  que seria, sin duda, elementos que pueden explicar con mas profundidad tal ausencia y mas aun la necesidad imperante de buscar territorios que no se encuentren en medio de discusiones políticas, que pongan en entredicho, quienes lo habitan y que uso pueda o deba tener tal espacio. la isla, se comprende entonces, como el espacio libre de tal disputa en donde el individuo se reencuentra con algo de su libertad perdida, no solo en el sentido espacial, sino también manifestado en la posibilidad de realizar actividades consecuentes a su cosmovisión, que sin territorio no podrían ser. Es decir, el territorio (la tierra) es el medio que hace posible la realización material de la cultura y su devenir. Sin embargo, la isla representa también la precariedad a la que se ven avocados los individuos incrustados en territorios adscritos a disputas originadas desde conceptos abstractos y que discurren hacia la materialidad de los mismos y que limitan su relación factica e intrínseca con la tierra. Lo permanente y lo comunitario tienden a desaparecer en favor del nomadismo y la segregación. Precisamente lo que mi imagen pretende mostrar es la perdida de la relación esencial del ser humano con lo que inicialmente nutrió su constructo como grupo común, en torno, precisamente a lo mas común para los mismos: la tierra. Esta posición también pone de manifiesto la necesidad del individuo de romper con los limites territoriales impuestos por la política y desmarcados de las estructuras formales que constituyen las sociedades, sus normas y su posibilidad de desplazamiento. Es evidente en el filme que el territorio no constituye para los protagonistas un plano real de libertad. Si hay un objeto que en la película comporte en mayor medida la existencia de un espacio libre, seria la pequeña barcaza, por no pertenecer y no estar significada en un plano político y si no que ademas, sin duda, rompe con la característica inmóvil de la tierra. Aquel pequeño espacio de libertad solo discurre sobre materia dinámica y cambiante, distinta de la connotación de permanencia que asociamos a la tierra y que en contraste, el agua pone en cuestión. Por ultimo, puedo decir que ademas la barcaza contiene ese elemento de incertidumbre que precisamente la libertad y la apertura a lo desconocido provocan.


La isla del maíz: El principio del fin



La isla del maíz: El principio del fin
Tomás Ortiz

El fin del mundo es inevitable, solo es cuestión de tiempo para que todo estalle, pero la producción no se puede detener, ellos no lo van a detener ni siquiera teniendo en frente este panorama tan desolador. Por ahora, solo estamos viviendo el comienzo, tal como lo demuestra la ambientación de la película, un conflicto armado desencadenado por intereses políticos con fines expansionistas y dominio territorial. Así, no queda más que esperar el fatídico final afrontando esta situación en comunidad, pero en una comunidad que tenga como único objetivo salvaguardar lo poco de naturaleza que queda, teniendo como referente la primera hora de la película Corn Island, para poder entonces hacer más ameno el caos del día a día teniendo una relación más estrecha con la madre tierra y con nosotros a su servicio, sin caer en los errores políticos y privativos que ha habido con la naturaleza en el paso de la historia.


La isla del maíz: sangre y tierra.

Por: Camila Murillo Jaimes



La sangre cae, desciende por las raíces y el maíz crece. Las fuerzas de la naturaleza son misteriosas e inaprensibles. El ser humano desea el protagonismo y queda relegado al pie de página. Todo lo que la naturaleza ofrece lo pide de vuelta, sin culpa ni remordimiento.



Más allá de la Isla del maíz. Comiéndonos el mundo


Por: Juan Sebastian Medina


Con la intención de ir más allá de la Isla del maíz, la pintura retrata la relación parasitaria que sufren las islas América, África y Europa entre otras por parte de la humanidad. La pintura fue producida a partir del documento Filosofía y ecología del filósofo y sociólogo español Antonio Campillo. El parásito simboliza más de 6.ooo millones de seres humanos que diariamente consumen distintos tipos de productos, esto implica la destrucción sistemática del entorno a causa de la sobre-explotación de los recursos. Por la parte trasera del parásito salen los desperdicios, la basura que termina contaminando el ecosistema y produciendo entre otras crisis, el cambio climático.    


Isla de Maíz: El rebrotar


 

por: Alejandra Gonzalez

En la película la isla del maíz se evidencia la relación entre filosofía y ecología de la que hablaba Campillo. Él manifestaba que el hombre ha tenido distintos paradigmas, es decir, formas de conocer que van mutando hasta convertirse en otras. Esta concepción se ve claramente en la película, ya que en un principio se explicaba que las islas se formaban en primavera por los torrentes del rio Enguri, antes de tomar esas tierras los campesinos verificaban si había sido habitada antes, es decir, hacían una observación del campo, luego con la fertilidad de dicha tierra se empezaba con el proceso necesario para llegar a cosechar su maíz. La necesidad de producir alimentos implicaba un pensamiento de subsistencias de las futuras generaciones, tal como lo hizo el abuelo con su nieta. Sin embargo, todos estos paradigmas no se ven claramente pues solo es una pequeña isla, no se evidencia las concepciones sociales. Podría tomarse como contraste, las tierras de los gregorianos porque estaban organizados políticamente y ejercían el poder a través de las armas. Además, podría pensarse que existía una sociedad bien estructura fuera de esa isla, la nieta estudiaba en un colegio, pero esta no permitía el desarrollo de pequeñas familias que no tenían dinero. Considero que por ello el anciano fue a buscar una tierra para ganar un capital que le permitiera mantener a su familia, convirtiéndose en un hombre libre que gobernaba a la naturaleza, a esa pequeña isla.  Y ¿por qué pasaba todo esto? Campillo considera que es por la duda que tiene el ser humano sobre su destino, donde esa inquietud puede llevarlo a destruirse a sí mismo o puede ayudarlo a constituirse. Escogí esta imagen porque considero que evidencia como aún en caos y destrucción el hombre logras sus objetivos, el anciano por su edad podía morir pronto y solo quería dejarle algo a su nieta y que más que le enseño a sobrevivir.


🍃La Nueva Imagen de la Naturaleza por Camila Rueda
 
Se acabaron los artificios y los "ismos"
La naturaleza lo hizo todo:
El aluvión que trajo la isla
se la llevo con todo y maíz
Mientras, nosotros en la mitad tan soberbios
queriendo detener el tiempo
adueñándonos del grano de arena mas pequeño
Nosotros, por encima de la inundación
poniéndole nombre a todo
pisando sin ninguna precaución
Pisando terreno inestable
como si tuviera la firmeza de lo efable
Pobres de nosotros
que no nos hemos percatado del todo
de que lo que trajo la inundación
ella misma se lo llevó
ni maíz, ni suelo firme
No hay nada que se resista al tiempo
No hay nada que la naturaleza no recupere
Pobres de nosotros, incrédulos
soberbios, perdidos
Pobres de nosotros que poseemos sin permiso
lo que el agua hizo
y se llevo consigo.

miércoles, 17 de junio de 2020




Por: Juan Sebastián Castro Rodriguez. 

Como se muestra en la película, la tierra puede proveer alimento a quien la cuida, no obstante jamás debemos olvidas que somos subordinados de la misma, ya que la ecología ha tomado tanta fuerza debido a que hoy en día el capitalismo y la cultura misma nos han hecho creer que somos amos y señores de la naturaleza, por ende creemos que podemos disponer de ella a voluntad. Lo cual es algo herrado, ya que el ser humano es contingente para la naturaleza, en cambio la naturaleza es condición necesaria para nuestro existir. En el texto Campillo expresa que la filosofía  es la “interrogación sobre el destino del ser humano en el mundo”, así haciendo una mirada o investigación holista, es decir el conjunto de cosas que afectan y condicionan el destino del ser humano, por lo tanto la ecología entra en ello, porque la naturaleza condiciona el existir del ser humano. Viendo como hemos acabado con la naturaleza y como esto nos ha condicionado y ha cambiado nuestro pensamiento de un “crecimiento ilimitado” por la nueva idea del “desarrollo sostenible” por miedo a una mortandad masiva, no obstante algunos aún no entienden que somos efímeros y que nuestra “eternidad” está en cuento perdure la naturaleza.


Rear Window (1954)

LA VENTANA INDISCRETA Soberanía del ojo e inquisición de la mirada «El ser “visto-por-otro” es la verdad del “ver-al-otro”». Jean-Paul Sart...