miércoles, 23 de septiembre de 2020

Obediencia perfecta: Educación sexual a la temprana edad.

Por: Juan Andrés Trujillo Rodríguez.

Palabras clave: Educación Sexual- Consciencia- Espíritu.

Nota preliminar: La consciencia desde mi interpretación está estrechamente ligada al espíritu.

 

El filme suscita mucho a la reflexión, precisamente en el ámbito sexual. Vi la película en compañía de mi madre y ella me decía que era muy importante la educación sexual en los niños a temprana edad. Pensamos que uno de los problemas principales proviene desde el hogar, debido a que la cultura trasgrede la educación sexual, dicho de manera muy coloquial sataniza este valor tan importante. Independientemente si es niño o niña la familia debe encargarse de la educación sexual del niño, de modo que se le enseñe sobre sus órganos genitales y advertirles sobre los riesgos que pueden correr. La precaución y cuidado que el infante tenga de sí mismo, el valor que los padres deben promulgar por su cuerpo y su espíritu, la confianza y acompañamiento por los padres es primordial para evitar abusos sexuales. Creemos que pudo haber sido evitado el abuso sexual de tantos niños por parte de Marcial con el debido apoyo y orientación que los padres deben tener con sus hijos.

- Reflexión trasversal a la película y el texto. La acción moral es humana, como el acto en sí. La asimilación o modelos de vida que son guiados por semejanza a Dios o los contrarios a Dios son degradantes para el humano. Una mirada hacia el antropocentrismo.

El humano es un paradigma debido a las múltiples formas que puede tomar, tiene un ser polisémico que combinado con la libertad que tiene puede ya sea ser bueno, malo o ambas. Independientemente de las acciones que los sujetos tomen en determinados contextos, siempre el actuar estará ligado a la consciencia de cada uno. De esta manera, el único responsable de los actos impíos es él mismo. Ni Dios ni Lucifer, la carga moral debe ser aceptada con responsabilidad de la misma manera que tenemos la libertad de hacer el bien o el mal.

La degradación del humano proviene en la poca aceptación de sus actos morales, no puede ser que se culpen entidades externas que inciten al pecado como lo es lucifer para salirse con las suyas, o se atribuya por el contrario los actos buenos que tenemos a Dios.

La ontología del bien y el mal no provienen de deidades. La ontología proviene de la consciencia humana frente a la libertad que tenemos de decidir. Seguir modelos de vida que guíen hacia la humillación y pobreza es el pecado más grande que atenta en contra del espíritu humano, de la dignidad humana. Y decir que lucifer corrompe y es culpa de él lo es aún más, ya que nos quita la responsabilidad de nuestras acciones, de nuestro ser-humano. El valor humano debe forjarse para que de manera trasversal con la cultura se vaya apropiando de su consciencia. Debemos como profesores y en acompañamiento de las familias guiar y estructurar la ética que forma la personalidad y el proyecto de vida de los estudiantes para que de esta manera ellos salgan a la sociedad con una consciencia moral.

  Por último, quisiera resaltar el cuidado espiritual que debemos tener con nosotros mismos, porque nuestro espíritu dirige a nuestra voluntad, ésta no se mueve o se dirige sola hacia un deseo, sino que la voluntad se mueve por la consciencia nuestra, si tenemos un cuidado espiritual de nuestra consciencia la voluntad de cada uno se moverá por buenas decisiones, por buenos valores. Muchas veces las personas que cometen tanto daño están afectadas del espíritu; de la consciencia. Tienen desordenes mentales o problemas patológicos por el poco cuidado y valor que se les dio en la infancia, es por esto por lo que a lo largo de la reflexión hago hincapié en el cuidado y enseñanza del niño.

Finalizo mi escrito afirmando que primero debemos preocuparnos por el valor que nos estamos dando como humanos y por las cuestiones y problemas que tenemos como especie, para que después si nos preocupemos por cuestiones teológicas o religiosas.


 

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