miércoles, 23 de septiembre de 2020

Obediencia perfecta "aprovechamiento de la minoría de edad"

 Por: Nicolle Gabriel L


Espectadores: mi hermana, su esposo y yo.
Compartimos un sentimiento y una reflexión. Sus expresiones de desagrado no eran demasiado limitadas, su enojo era evidente, enojo con la realidad de cientos de personas, de niños. Comentaban (desde su postura de padres) que no podían asimilar como una madre no podía creer en su hijo, y sí en una persona fuera de ese circulo fraternal. Al finalizar ambos contribuyeron y dieron una reflexión un tanto más amplia. Mi hermana, concluyó que el “amar” nos conduce a obedecer desafortunamente la voluntad del otro, el amor es andar con los ojos cerrados siguiendo los pasos de alguien que se aprovecha de esto, se da en su mayor esplendor el amor servil. Más exactamente considera la Legión como un lugar obscuro, conveniente, y apartado de Dios. Por otro lado, el esposo de mi hermana, expreso que está en total desacuerdo con el celibato, sosteniendo que el humano es un ser naturalmente sexual, el cual en este tipo de limitaciones (el celibato), produce que su mente se corrompa y los pensamientos obscenos empiecen a accionar en contra del prójimo, en este caso en el prójimo más inocente. Desde mi consideración, comparto el desprecio hacia este tipo de actuar, y sobre todo nace un sinsabor de no poder accionar en contra de esto, quizá la película nos mostró una realidad, pero es peor aún es saber que no se escapa de lo que pueda sucederle al amiguito, al vecino… La Legión como muchas otras congregaciones se aprovecha de la minoría de edad de los seminaristas, accionando en contra de ellos porque hasta cierto punto, el argumento de estos niños se torna con poca credibilidad.

 

 El análisis de la película bajo un soporte del texto La bandera de Lucifer, permite ver el orden (estructura bien pensada) de la Legión y como es que estos llegan a justificarse y ser justificados de estos actos. Como lo es el caso de Marcial, muchos otros casos quedan la impunidad, quizá puede existir un castigo supremo (lo mencionan los religiosos), pero sus afectados están aquí y su desdicha no se quita con un perdón justificado. Se necesita que la justicia inicia acá y que no se presuma que Dios los castigará, el hecho de que jóvenes se corrompan podría resultar en acciones hacia otros de este mal y magnitud, es preciso estar atento a esto, como padre, hermano, amigo, esto no sucede solo en otros países (y no solo en la iglesia), esto también es latente en la iglesia del pueblo.

 


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