martes, 4 de octubre de 2022

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia

 Por: Maria Alejandra Angulo Ocampo


Estrenada el 24 de octubre del 2014 en Noruega y dirigida por Roy Andersson un director de cine, productor de cine y publicista sueco enfocado en la condición humana y gran parte de su trabajo refleja sus reflexiones, en esta oportunidad con esta entrega que se considera un drama y comedia negra.

De comienzo a fin es algo lenta e incluso difícil de ver, no hay un orden preestablecido entre las escenas por eso puede ser para el espectador confuso entender y hacer relaciones de lo que va pasando. Es una película a la que hay que prestarle atención a los detalles más pequeños porque todo cumple una función que logra crear relaciones solo si se ven con cuidado, desde la paleta de colores hasta la banda sonora. Durante la película se presentan situaciones de la cotidianidad, representadas de tal manera que logra el efecto de sentirse muy ajeno a la situación, ya que, mezcla problemáticas actuales con otras no tan actuales. Se juega con los colores y las perspectivas de la moralidad. Algo particular a lo largo de la película es que hace notar que los únicos espectadores no somos nosotros como audiencia sino que dentro de las mismas situaciones hubo siempre un grupo de personas cuya función solo era junto con nosotras y nosotros observar. 

En el texto comedia, felicidad y trabajo. Hacia una dialéctica del sinsentido. de Paula Cherep se mencionan otras películas pero al hablar sobre una paloma se posó sobre una rama a reflexionar sobre la existencia enfatiza en las absurdas situaciones y como se expresa el descontento o la angustia, si bien es cierto que no hay mucha expresividad por parte del elenco, casi siempre están con una cara dura y se ven muy indiferentes a todo lo que sucede a su alrededor. Sin embargo si hay cuadros en dónde la escena habla por sí sola y es un respiro dentro de los demás, las niñas del balcón o la pareja de la playa. 

Es una película buena, no para todo el público porque seguramente aburriría a personas que encontrarán de mayor entretenimiento otro desarrollo de la historia, sin embargo, tiene varias cosas a rescatar y una de ellas es la manera en la que como espectador se puede sentir por las situaciones presentadas. En lo personal, me causó gracia que en los momentos más inesperados salían escenas de la vida cotidiana llevadas a un extremo de normalización no real, como es posible que mientras alguien muere enfrente de mí accedo a beber su cerveza porque ya está paga. Justamente es sentirse como una paloma durante una hora y cuarenta minutos.


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