Por: Maria Alejandra Angulo Ocampo
Estrenada el 24 de octubre del 2014 en Noruega y
dirigida por Roy
Andersson un director de cine, productor de cine y publicista
sueco enfocado en la condición humana y gran parte de su trabajo refleja sus
reflexiones, en esta oportunidad con esta entrega que se considera un drama
y comedia negra.
De comienzo a fin es algo lenta e incluso difícil
de ver, no hay un orden preestablecido entre las escenas por eso puede ser para
el espectador confuso entender y hacer relaciones de lo que va pasando. Es
una película a la que hay que prestarle atención a los detalles más pequeños porque
todo cumple una función que logra crear relaciones solo si se ven con cuidado,
desde la paleta de colores hasta la banda sonora. Durante la película se
presentan situaciones de la cotidianidad, representadas de tal manera que logra
el efecto de sentirse muy ajeno a la situación, ya que, mezcla problemáticas
actuales con otras no tan actuales. Se juega con los colores y las perspectivas
de la moralidad. Algo particular a lo largo de la película es que hace
notar que los únicos espectadores no somos nosotros como
audiencia sino que dentro de las
mismas situaciones hubo siempre un grupo de personas cuya
función solo era junto con nosotras y nosotros observar.
En el texto comedia, felicidad y trabajo. Hacia una
dialéctica del sinsentido. de Paula Cherep se mencionan otras
películas pero al hablar sobre una paloma se posó sobre una rama a
reflexionar sobre la existencia enfatiza en las absurdas situaciones y
como se expresa el descontento o la angustia, si bien es cierto que no hay
mucha expresividad por parte del elenco, casi siempre están con una cara dura y
se ven muy indiferentes a todo lo que sucede a su alrededor. Sin embargo si hay
cuadros en dónde la escena habla por sí sola y es un respiro dentro de los
demás, las niñas del balcón o la pareja de la playa.
Es una película buena, no para todo el público porque seguramente
aburriría a personas que encontrarán de mayor entretenimiento otro desarrollo
de la historia, sin embargo, tiene varias cosas a rescatar y una de ellas es la
manera en la que como espectador se puede sentir por las situaciones
presentadas. En lo personal, me causó gracia que en los momentos más
inesperados salían escenas de la vida cotidiana llevadas a un extremo de
normalización no real, como es posible que mientras alguien muere enfrente de
mí accedo a beber su cerveza porque ya está paga. Justamente es sentirse como
una paloma durante una hora y cuarenta minutos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario