Una paloma se poso en una rama a reflexionar sobre la existencia. Análisis filospofico
Daniel Josué Cárdenas Garzón
La película muestra un tipo de humor negro un poco
fuerte, en referencia hacia la muerte, desde la primera escena en la que un
hombre muere víctima de golpe por el corcho de una botella de vino, hasta la
última, donde se cuestiona el pasar del tiempo.
Tuve la oportunidad de ver la película en
compañía de mi madre, cabe notar que no estuvo muy con muchas ganas de seguir
una vez vio las primeras escenas. Por mi parte, analicé la película desde las
gamas de colores y actitudes de los personajes, una de mis escenas favoritas
fue en la que se encontraban los personajes a bordo de un barco, y se hallan
con un señor muerto, sin darle muchas ganas al hecho de que esté muerto, más
bien, se preocupan con qué hacer con la comida que el hombre dejó paga. Me
gusta el hecho de que la vividez de los colores vaya desde la derecha, donde
está la comida, hasta la izquierda donde están las personas, personas que no
son relevantes en la escena.
La escena se me hace ridículamente encantadora,
me recuerda mucho a un poema que alguna vez una amiga me enseñó, no he
encontrado bien si el poema tiene autor o no, pero dice así:
-La GENTE MUERE y queda todo ahí, los planes a largo plazo, las tareas de casa, las deudad con el banco, las joyas, el coche nuevo que compraron para tener status.
-La GENTE MUERE si siquiera guardar la comida en el refri, todo se pudre, la ropa se queda colgada o puesta en su lugar.
-La GENTE MUERE, se disuelve toda la importancia que pensábamos que teníamos, la vida continúa, las personas superan tu ausencia y siguen sus rutinas normalmente.
-La GENTE MUERE y todos los grandes problemas que creíamos que teníamos se transforman en un inmenso vacío. Los problemas viven dentro de nosotros. Las cosas tienen la energía que ponemos en ellas y ejercen en nosotros la influencia que permitimos.
-La GENTE MUERE y el mundo sigue siendo caótico, como su nuestra presencia o ausencia no hiciera la menor diferencia. En realidad, no lo hace. Somos pequeños, pero prepotentes.
-Vivimos olvidando que la muerte siempre está al acecho.
Una escena que ella no pudo soportar, fue en la que unas
personas son obligadas a entrar a un cilindro para ser cocinadas vivas. Por mi
parte, esa escena me encantó, pese a la brutalidad de los hechos, me gustó
mucho ver desde el punto de vista de que en todo caos, hay cierta armonía. Esas
personas están sufriendo, el espectador casi se puede imaginar a esas personas
tratando de correr como hámster dentro de un cilindro mientras se cocinan
vivas, pero, incluso en ese sufrimiento hay armonía, las notas musicales
producidas por el viento, en este caso.
La película es una crítica hacia las personas que se
olvidaron de que la muerte existe, hacia las personas que viven en ese absurdo
que plantea Camus, y es por lo mismo que necesitan aceptar ese absurdo y
cuestionarse la muerte, lo que Camus llamaría como "pensar" y es ahí
cuando las personas pensarían por primera vez.
Invitando así al espectador a "pensar" y salir
una vez de ver la película con esa extraña sensación hacia la vida e irse a
dormir de manera incómoda, de manera pensante.
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