Autora: Luisa Fernanda Perez Heredia
La película se desarrolla en un contexto religioso donde la
vocación sacerdotal prevalece y junto a ella, los votos perpetuos que se
realizan en la ordenación sacerdotal: obediencia, castidad y pobreza. En el
seminario de los Cruzados de Cristo, la congregación tiene como fundador al
Padre Ángel de la Cruz, el cual, tiene un gran interés en recibir a los nuevos
seminaristas cada año quienes son mayoritariamente niños y algunos
adolescentes. Cada uno se instala en una habitación compartida con los demás
niños, porta una sotana negra, recibe clases para su formación sacerdotal y
debe seguir unas reglas estrictas que empiezan a forjar su voluntad en la
obediencia, inclusive se podría denominar esta como el eje central en el que
gira la historia.
La película inicia con una frase de San Ignacio de Loyola “Piensas
y actúas como aquel a quien amas, ya no tienes voluntad propia” y a lo largo de
la trama vamos encontrando los pasos que debemos seguir para llegar a la
obediencia perfecta, sin embargo, este camino a transitar no es precisamente
una historia digna de contar, pero resulta justo hacerlo para reconocer los
peligros que conlleva obedecer ciegamente la voluntad humana encubierta sutilmente
de voluntad divina.
El primer paso es
haces las cosas por amor a quien te lo pida. En esta parte, uno de los
seminaristas nuevos Julián es escogido por el Padre Ángel, el cual, se lo lleva
a su casa alejado de los demás compañeros para formarlo como su discípulo. Sin
embargo, el comportamiento del Padre no refleja un deseo sincero de guía espiritual,
sino que su elección se basa en haber visto cómo se bañaban los niños, fijarse
en su docilidad tras recibir órdenes de los superiores y mirar sus cuerpos
mientras jugaban futbol.
¿Cuál es la verdadera intención de un sacerdote como él? ¿En
quién está puesta su obediencia? ¿En Cristo o en sí mismo? El Padre Ángel tras
llevárselo a casa lo trata de una manera fraternal, está pendiente de él, lo convence
de que haberlo escogido fue designio divino y empieza a fijarse en los detalles
de su forma de ser, para luego asegurarse de que Julián le obedecerá fielmente, así considere que lo que pide no es conveniente. Durante su estadía Julián se da
cuenta que el Padre se acuesta con mujeres, pero luego este lo persuade diciéndole
que si lo está espiando es porque desconfía de su buena voluntad. Además, lo
amonesta diciéndole que bajo ninguna circunstancia está en el derecho de
denunciar a un superior.
El niño en esta situación se limita únicamente a obedecer,
su voz queda silenciada ante la maldad de un hombre que solo pretende
aprovecharse de él, quiere que se le reconozca como el servidor del Señor y un santo
cuando en realidad lo único que hace es engañar a los demás para aprovecharse
de los más indefensos. No es una persona de fe, su propósito no es amar y
servir sino refugiarse en la Iglesia para complacerse sexualmente.
Además, en una escena posterior se muestra al Padre Ángel
hablando con otros jerarcas de la Iglesia, los cuales, le encubren el crimen e inclusive le
aconsejan que si va a hacerlo nuevamente procure que sea con una mujer pues ya ha habido varios escándalos con menores de edad. Esto implica que no es una
situación que se haya presentado por primera vez, sino que más bien se ha
mantenido el secreto guardado y se desfigura la idea de una religión del amor
por un lugar para la trata de menores.
El segundo paso es amas
hacer lo que se te pida. En esta parte, se muestra cómo el Padre Ángel se
enferma y pide que uno de los muchachos del seminario venga a curarlo, pero
infortunadamente la forma de hacerlo es través del acto sexual. En esta
ocasión, no es Julian quien debe hacerlo sino un compañero suyo, el cual, luego
trata de contarle a su madre sobre lo ocurrido, pero ella no le cree, sino por
el contrario piensa que su hijo está inventando fantasías.
En la noche, el Padre vuelve a enfermarse estando en casa
porque tiene sobrecarga seminal y quien va a ayudarlo es Julián, el cual,
termina acostado en su cama accediendo sin decir nada. Los meses siguientes el
Padre continúa comportándose de una manera afectuosa con él, sin embargo, Julián
descubre que en el seminario no es el único que se encuentra en esta situación
y en lugar de molestarse por lo ocurrido y tratar de hacer algo para evitarlo,
siente celos porque el Padre no es sólo suyo, sino que ha de compartirlo con
otros niños. En este punto Julián ya ama hacer lo que se le pide y está a gusto
con su secreto.
El tercer paso retoma la frase de la obediencia perfecta “piensas y actúas como aquel a quien amas,
ya no tienes voluntad propia”. Esta parte nos ilustra hasta dónde pueden
llegar las consecuencias de nuestras acciones sobre otra persona y resulta ser
más crítica la situación cuando la influencia ha sido negativa a tal punto que
la persona se despoja de su ser mismo, se le ha quitado su libertad e inclusive
ni siquiera le interesa recuperarla, pero resulta peor aún el hecho de que este
niño que ya ha quedado marcado para toda su vida quiera convertirse en su
mentor. La pregunta es ¿se repetirá la historia una vez más? Si es así ¿cuántos
niños más van a ser afectados? ¿cómo es que nos convencen para que veamos el
daño como un beneficio?
Texto: Bajo la Bandera de Lucifer
Autor:
Rodrigo Medellín
En el texto se evidencia el caso del Padre Marcial Maciel
quien fundó la congregación de los Legionarios de Cristo en México. Este
sacerdote llevaba una vida pública de obras de caridad y mostraba una profunda
comunión con Cristo, sin embargo, esto solamente era una manera de atraer a los
niños y jóvenes quienes conocerían el hombre que se ocultaba tras unos
ornamentos. A finales del siglo XX y principios del XXI se hizo una ardua
investigación desde la Congregación Para la Doctrina de la Fe en donde se descubrieron
muchos casos de abusos sexuales.
Este caso guarda una estrecha relación con el del Padre Ángel,
en calidad de fundador del seminario los Cruzados de Cristo y su actitud
pederasta con los seminaristas que llegaban a este lugar. La pregunta que se
puede formular a continuación es ¿cómo afectan sus acciones personales a la
comunidad cristiana universal? ¿cómo es que logra un abusador comprar el
silencio de su víctima e inclusive llevar esa carga durante tanto tiempo?
Las razones pueden ser varias, pero personalmente considero
que la principal es la corrupción del corazón humano porque a pesar de que
tenga una estrecha relación con la divinidad, la debilidad humana resulta ser
más fuerte cuando la vocación al servicio no es clara y más aún cuando no existe
la intención de obedecer la voluntad de Dios. Pues, es allí dentro donde se
conciben tanto los buenos como los malos deseos y si desvaneciendo los primeros
se da lugar a los últimos todo cuanto esta persona vaya a hacer se encaminará a
ello. Su sacerdocio será una mentira, el daño que hace a los más pequeños resulta
irremediable, tanto así que su experiencia con Dios solo será recordada por el
dolor quitándoles la oportunidad de tener una comunión espiritual con él y una
infancia alejada de estas perversidades sexuales.
La violación es un delito que solo puede hacernos pensar en
una situación dolorosa, pero es aún más terrible cuando ni esto se logra
reconocer por parte de la víctima porque le agrada ser el cómplice de su
abusador o las cosas que este le da. En el caso del Padre Ángel, hacía que sus
niños lo amarán o tenía autoridades eclesiales que estaban de su lado y con el
Padre Marcial, el dinero era su mayor fuente de placer, pues con él compraba a
quienes más quería. No obstante, estos Padres olvidaron el verdadero
significado de una obediencia perfecta, de la cual ellos debían ser ejemplo en
primer lugar, de lo contrario como menciona el versículo de Lucas 17:2 “Más les
valdría que se colgaran al cuello una piedra de molino, y que se arrojaran al
mar, que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños”.

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