Por Edwin Betancourt
Obediencia perfecta es una película que retrata muy bien las emociones de un niño que ha sido apartado de su familia para ser encaminado en la vida espiritual y guiado para el perfeccionamiento de la obediencia, que da a entender que es abandonarse completamente a sí mismo para seguir los pasos de quien esté por encima dando órdenes sin reproche o duda alguna. Me parece que enmarca muy bien la dinámica en dos aspectos fundamentales en la película: la primera en el abuso ejercido, no sólo por el Padre Ángel de la Cruz, sino también por todos aquellos que hacen parte de una jerarquía que perpetua la pedofilia en una de los pilares más antiguos y poderosos de la sociedad, mezclado también con la vida política que no parece ajena a este tipo de situaciones. La segunda cuando muestra cómo una madre incrédula pasa por alto el llamado de ayuda de su hijo, cuando son los mismos abusadores padres de la iglesia quienes la convencen de su equivocación sin pasar por alto el dejarle saber que ellos son y están ahí porque son quienes tienen la ‘verdad’ y la ‘solución’, reflejando también una pequeña muestra de lo que es más una realidad que una ficción como en muchos casos de fanatismo religioso.
El padre Ángel, en la
película, y Maciel, en el texto, es señalado con todos los vicios: soberbia,
riqueza, perfidia, poder… Pero, ¿cómo no iba a llega a esto si desde hace
tiempo la propia Iglesia no sólo afronta problemas morales, sino muchas veces
estaba ya bajo la bandera de lucifer? Maciel encuentra óptimo hacer obras
mientras acumula riquezas y poder en una institución política y económica ya
fuertemente establecida. En la película, desde la primera aparición del padre
fundador, se siente un áurea que sin dudas remite a la maldad o a la hipótesis
del texto, un áurea de Lucifer. Su sonrisa y su mirada se ven obscuras y con
sentimientos contrarios a los que predica y podrían ser de cimientes a una gran
comunidad religiosa. Su manipulación y retórica hace que de él se haga, como lo
dice en el texto, un culto a la personalidad. Este culto se torna fanático
debido a su cuarta ley de no hablar sobre las acciones de un superior. El mal
se propaga cuando se le ve y no se hace nada más que ocultarlo y ser partícipe
de él. La hipocresía y la mentira son factores determinantes como se muestra en
el texto y en la escena en la cual niegan la confesión de un seminarista a su
madre. La escucha de su testimonio y consiguiente negación de los cercanos al
Padre fundador, son congruentes con la tesis de que éstos, así como el Padre
fundador, iban con la bandera de Lucifer y no la de Cristo.
<El hombre elige, el
esclavo obedece>. Así reza una de las frases más recordadas en los videojuegos
que como en este film se entrelazan la libertad, la voluntad y el destino. En
Bioshock somos un joven que naufraga en una ciudad subterránea en la cual
conocemos rápidamente a quien desde el principio nos deja claro que nos guiará
a través de la ciudad. Sin embargo, con el pasar de la historia, nos damos
cuenta que realmente casi todo estaba planeado y cuando creíamos que actuábamos
bajo nuestra voluntad, realmente era la del otro. Esto mismo pasa en
Obediencia perfecta. En un primer momento Julián va al seminario por su
Voluntad, o al menos eso parece. En un segundo momento, cuando Julián rechaza
su nombre y se convierte en Sacramento. Y el tercer momento cuando entrega su
Voluntad al Padre. La transición que se da en el personaje está rodeada de
complejidades que se sienten desde el instante en que llega al Seminario.
Jóvenes aislados y con reglas rígidas desembocan en la rebeldía superflua. Así,
la perfidia se puede ejercer de manera sencilla con una persona despojada de su
humanidad y voluntad por una idea racional o religiosa.
Por otra parte, es importante resaltar el ejercicio de poder del cual no sólo
el Padre Ángel sino sus allegados frecuentan en los seminaristas y las personas
que cuestionan su autoridad, es una muestra de las complejidades que se pueden
llegar a dar en las relaciones humanas que en ciertos casos (por la edad y la
vida) son dispares y verticales. Quien detenta el poder, dicta la moral. Por
ende, el Padre en un diálogo indica que "Le obligaré a sentir placer hasta de lo que no le
gusta (...) Es el elegido del Señor (...) mi sombra mi espejo (...) Muchas
cosas que aquí son normales, incluso virtuosas, allá fuera son una locura pero
no hagan caso afuera (...) Cuando estén tristes y acongojados aquí estoy".
Desde aquí, deja en claro que los preceptos morales están fundados por él mismo,
quien distingue de qué es lo bueno y lo malo dentro del Seminario para así
poder tener una justificación a sus actos.

Por David Castro.
ResponderEliminarEl compañero Edwin hace un importante análisis de la película en relación a asuntos puntuales del texto, como por ejemplo: el abuzo de poder, la dogmatización y el engaño. Por su parte, describe detalladamente algunas impresiones previas acerca de la conducta del padre Ángel de la Cruz, antes de su desenlace, así como de algunas escenas de gran impacto en la película que relacionan lo visto con la descripción de lo que pertenece a la bandera de Lucifer en el texto de Medellín.