Por: Daniela Celada
Al finalizar la película, lo primero que sentí antes de hablar con las personas con las que vi la película fue confusión, tal vez un cumulo de sentimientos de agrado, pero al igual de desconcierto respecto a lo que se quería representar con la película. A las personas con las que vi la película, mi mamá y mi hermana, no les agrado del todo. Mi hermana se durmió casi a los veinte minutos, que al final argumentó fue por sentir que la película estaba poco hilada entre las escenas y no la logro enganchar. Por otro lado, mi mamá intento ver toda la película, aunque en ocasiones se levantaba o veía el celular.
Cuando
finalizo la película y estuvimos las tres, le conté a mi hermana sobre el
desarrollo de la película y le mostré algunas escenas que me llamaron mucho la
atención. Las tres compartimos la
sensación de absurdo al no mostrar una secuencia clara de escenas hiladas por
acontecimientos específicos. Mi hermana comento la falta de expresividad y desconexión
con el dialogo, con el sentimiento. Con respecto a una de las escenas donde un
vendedor menciona sentirse amable, ella interpreta y se identifica de alguna
forma ya que menciona, se les obliga a ser condescendientes y no poder sentir o tener un poco de espacio y por el contrario, fingir una actitud de bienestar, así no se tenga, o de felicidad ,como
una obligación de ser buena persona.
Mi
mamá, por otro lado, resaltó el sentirse conmovida por la relación de los personajes que mantienen
varias escenas durante la película, puesto que se ve un contraste con los demás personajes
que no parecen tener ningún tipo de conexión, al ir “cada quien en su mundo”. También añadió que los diálogos son poco sentidos como "me alegra que estés bien" al no reflejar realmente lo que están diciendo. De igual modo, la llegada inesperada de la muerte dentro de los quehaceres cotidianos. Finalmente comentó que una escena le llamó la atención al sentir desinterés económico por dar licor a cambio de besos y por el contrario, dar mayor importancia al momento como tal de ofrecer lo que tiene y no la a remuneración económica ni a la vergüenza social que se podría dar.
Desde mi punto de vista y atribuyéndolo un poco al texto, la película intenta representar lo absurdo de la existencia y la importancia mercantil en ella; como el segundo encuentro con la muerte, la no relevancia y la desconexión entre personas, la ilusión del tiempo entre la monotonía; "hoy se siente como un jueves", la muerte como un evento insignificante más. Aunque, por otro lado, me agradaron mucho escenas especificas donde se sentía tranquilidad y hasta momentos de felicidad, como una señora en el parque con su bebe o dos niñas haciendo bombas de jabón en el balcón, entre otras. De alguna forma representan los pequeños momentos especiales dentro de la monotonía con aquellas escenas al azar dentro de tal absurdo.

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