Por: Johan Esteban López Martín
En su texto, filosofía y ecología, Antonio
Campillo afirma que la filosofía siempre ha sido una interrogación por “el
destino del ser humano en el mundo”. Clama con ello, que hoy en día dicha
pregunta ha tenido que ser pensada desde el ámbito ecológico debido a que por
primera vez el ser humano se enfrenta a esta interrogante en un contexto en el cual
él mismo es capaz de causar su propia destrucción. A consecuencia de esto, Campillo
explica en su texto porque el paradigma ecológico comienza a ser de gran relevancia
en todas las esferas del saber y el actuar humano, pues si no se sigue dicho
paradigma, el humano se verá enfrentado a una probable nueva gran extinción. Pues
bien, dicha consecuencia es la que yo he intentado plasmar en esta pintura: los
restos de lo que alguna vez fue lo humano y tal como mencionó Leidy, lo que deberíamos
haber legado a nuestros hijos, pero no fue así, al menos en el caso de esta
pintura. Me gustaría también agregar que he intentado plasmar un bello paisaje,
al menos para intentar demostrar, que el humano no es indispensable para el
planeta tierra, además, mostrar tal y como sucedió en el filme La Isla del Maíz,
que la tierra ofrece lugar y alimento si se sabe buscar, pero después de un
tiempo vuelve y reclama aquello que le pertenece.

Creo que el ser humano siempre ha sido capaz de causar su propia destrucción, por ejemplo en el caso de las guerras, pero hay algo más instintivo en él (la supervivencia), ahora la pregunta se nos presenta desde la ecología -paradigma ecológico-, como tu lo dices, la tierra reclama aquello que le pertenece. Al ver la pintura, pensaba también que somos sobrevivientes de otras eras, épocas y civilizaciones ¿nos permitirá la tierra trascender? ¿cuál es nuestro papel como materia que ha adquirido una configuración y significación?
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